Mira y reflexiona
Leer reflexiónTodo ser vivo sigue un mismo ritmo: nacer, crecer, multiplicarse y morir. Es la ley del impulso vital que compartimos con todo lo que vive. La vida surge, florece, entrega su fruto y se retira para dar lugar a la vida nueva. Nada termina de verdad: la energía se transforma y continúa. En el Humanismo Evolutivo Transpersonal, este ciclo tiene un sentido luminoso. La vida es energía que se organiza contra la tendencia del universo a la desintegración; cada nacimiento es un acto de creación que orienta el movimiento hacia la vida. Y en el ser humano el ciclo tiene una dimensión más: no solo vivimos biológicamente, también evolucionamos en conciencia. Espíritu que se hace materia y materia que se hace espíritu: el círculo eterno de la existencia. El ciclo de la vida nos recuerda que somos parte de algo que no se detiene: la evolución del universo mismo.
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